Nuestro planeta se está calentando progresivamente más de lo que debería estarlo haciendo. Los últimos 10 años han sido los más calurosos en la historia desde que se llevan registros del clima y los científicos anuncian que en el futuro los años serán incluso aún más calientes.
Con algunas excepciones, la mayoría de los expertos están de acuerdo que los humanos ejercen un impacto directo sobre este proceso de calentamiento global del planeta, debido a un efecto invernadero causado por la acumulación de gases en la atmósfera y la consecuente acumulación progresiva de calor solar en la superficie terrestre.
¿Qué es el Efecto de Invernadero?
La Tierra se calienta gracias a la energía del Sol. Cuando esta energía llega a la atmósfera, una parte es reflejada de nuevo al espacio, otra pequeña parte se absorbe en las capas de la atmósfera, y la restante alcanza la superficie de Tierra y calienta su superficie.
Pero cuando la Tierra refleja a su vez la energía térmica del Sol hacia la atmósfera, ocurre algo diferente. En lugar de atravesarla y llegar al espacio, los gases de la atmósfera absorben una gran parte de esta energía y la reflejan. Esto contribuye a mantener caliente el planeta. De esta manera, la atmósfera permite que la radiación solar la atraviese con una intensidad suficiente para calentar el planeta y permitir la vida, pero no deja salir la radiación que la Tierra irradia hacia el espacio cuando se refleja en su superficie.
La atmósfera terrestre absorbe el calor en la superficie del planeta y la irradia en todas las direcciones como sucede en un invernadero.
En un invernadero ocurre lo mismo, salvo que en el invernadero se utiliza cristal, en vez de gases, para retener el calor. Por eso llamamos a este fenómeno efecto invernadero.
Los gases invernadero de la atmósfera cumplen la función de mantener la temperatura media adecuada para la Tierra, a pesar de que las temperaturas varíen mucho de un lugar a otro. Cuando estos gases aumentan, retienen demasiado calor con lo que provoca un excesivo recalentamiento del planeta que de otra forma no sucedería.
El contenido en dióxido de carbono de la atmósfera ha venido aumentando un 0,4% cada año como consecuencia del uso de combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón; la destrucción de bosques tropicales por el método de cortar y quemar también ha sido un factor relevante que ha influido en el ciclo del carbono. La concentración de otros gases que contribuyen al efecto invernadero, como el metano y los clorofluorocarbonos, está aumentando todavía más rápido. El efecto neto de estos incrementos podría ser un aumento global de la temperatura, estimado en 2 a 6 °C en los próximos 100 años. Un calentamiento de esta magnitud alteraría el clima en todo el mundo, afectaría a las cosechas y haría que el nivel del mar subiera significativamente. De ocurrir esto, millones de personas se verían afectadas por inundaciones, además de efectos imprevisibles sobre el clima global.
Los principales gases de invernadero son el vapor de agua (H2O), dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) óxido de nitrógeno (N2O), ozono (O3) y los clorofluorocarbonos (CFC). Todos estos gases (salvo los CFC) son naturales, ya que existían en la atmósfera antes de la aparición del hombre. No obstante, desde la Revolución industrial y debido principalmente al uso intensivo de los combustibles fósiles en las actividades industriales y el transporte, se han producido incrementos anormales en las cantidades de óxido de nitrógeno y dióxido de carbono emitidas hacia a la atmósfera, con el agravante de que otras actividades humanas, como la deforestación, alteran el ciclo del carbono y limitan la capacidad regenerativa de la atmósfera para eliminar el dióxido de carbono, principal responsable del efecto invernadero.
Para mitigar estos efectos, presentamos 5 consejos prácticos con los que ayudar a la conservación de nuestro planeta:
1. Potenciar las energías renovables. Una de las formas de reducir las emisiones procedentes de la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas natural) que liberan CO2 es la utilización de fuentes de energía limpias como la solar, la eólica, la mareomotriz (que utiliza la fuerza de las olas), la térmica, etc.
2. Disminuir el uso del automóvil. Hay muchas ocasiones en las que podemos desplazarnos sin utilizar el vehiculo. Caminar, ir en bici, o utilizar el transporte público son alternativas que ayudan a eliminar el uso de combustibles fósiles y reducir el calentamiento global.
3. Plantar árboles. Potenciar la reforestación a nivel mundial de zonas arrasadas por la tala es otra solución. Los árboles absorben CO2 y producen oxígeno. A lo largo de un año, una hectárea de árboles elimina la misma cantidad de dióxido de carbono que producen cuatro familias en ese mismo tiempo. Plantar árboles en las ciudades y crear más parques en entornos urbanos ayuda a disminuir el efecto invernadero.
4. Reciclar. Un pequeño porcentaje del dióxido de carbono que existe actualmente proviene de la descomposición de los diversos productos orgánicos y desperdicios que se arrojan en los vertederos. Teniendo en cuenta que el 65% de todo lo que termina en las basuras de las casas se puede reciclar, si el consumidor actúa de forma responsable y recicla los diferentes residuos (papel, vidrio, envases, cartón, etc.) puede ayudar a evitar la emisión de CO2. Asimismo, utilizar productos como el papel reciclado ayuda a disminuir la tala de árboles, fundamentales para mitigar el efecto invernadero.
5. Elegir electrodomésticos eficientes.





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