La mujer, ha tenido que luchar contra las limitaciones que le han impuesto su propio compañero de vida: el hombre y contra las normas sociales que le ha impuesto la familia, la sociedad y las creencias religiosas. Hasta el siglo XIX, el gran protagonista era el hombre, porque a la mujer le estaban vedadas muchas cosas y se le negaban muchos derechos.
A lo largo de la historia y, en la gran mayoría de las culturas, las mujeres han sido sometidas por estructuras patriarcales que le han negado los derechos humanos fundamentales. Las leyes y los sistemas tradicionales, antecedentes de los modernos, mantenían a la mujer en estado de sumisión y dependencias. Todavía conseguimos sociedades que vulneran derechos fundamentales de la mujer.
En Venezuela el rol de la mujer y el ejercicio pleno de sus derechos humanos ha evolucionado positivamente y en la actualidad compite con el hombre en el desempeño de la mayor parte de las actividades de la vida cotidiana; siempre sin olvidar su responsabilidad natural de madre, mujer y elemento principal de la familia. La vemos actuando en el campo de las ciencias, de la economía, de la educación, de la cultura, de la política, etc.
El hombre y la mujer, por muchas razones, constituyen una pareja inseparable, por eso los observamos actuando conjuntamente en la familia, en la comunidad y en la sociedad. Sin embargo, la mayoría de las veces, en la vida pública, el hombre es el gran protagonista, pero siempre tiene al lado una mujer participando silenciosamente, como esposa, como amiga, como compañera de trabajo y como compañera de ideales.





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