LIMON: El limón es rico en vitamina C y también contiene vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B8, K y P. En cuanto a minerales es rico en calcio, cobre, hierro, magnesio, fósforo, sodio y azufre.
El limón posee nutricionalmente todas las características de las frutas cítricas, aunque menos azúcares que las naranjas. El limón es astringente y antiséptico, digestivo y purificador de la sangre. Alivia las molestias producidas por los gases; es útil en caso de diarrea, disuelve las toxinas y los cristales que causan la gota.
El jugo de limón fortalece el corazón, regula la presión sanguínea, tonifica las venas y fortalece el hígado. Asimismo también ayuda a conservar la salud del cabello.
LECHOSA: Es una de las frutas más refrescantes. Es prácticamente agua, y su contenido en azúcares no llega ni a la mitad del melón. Posee betacarotenos, ácido fólico y vitamina B5 y C, y contiene pequeñas cantidades de otras vitaminas del grupo B.
Proporciona también calcio, magnesio, fósforo, potasio y sodio..
La lechosa previene los procesos degenerativos, tiene propiedades diuréticas y limpia los riñones. Es una fruta muy depurativa que se digiere con facilidad.
Verduras
TOMATE: Su nombre deriva de la palabra azteca Tomatl.
El tomate es el abanderado de prácticamente todas las recetas, sobre todo en su modo de empleo, más popular, la salsa de tomate.
El tomate constituye una buena fuente de caroteno y vitamina C y un ingrediente impagable en la cocina, ya que resulta delicioso crudo, con el simple aderezo de sal y aceite de oliva, mezclado con todo tipo de verduras y hortalizas en ensaladas o como base y aderezo de todo tipo de platos.
Son muy ricos en vitaminas y minerales, sobre todo potasio, pero su piel no es recomendable para estómagos delicados o para personas con tendencia a padecer de piedras en el riñón.
ESPINACAS: Las espinacas contienen calcio para huesos y músculos, un mucílago que fortalece articulaciones y mucosas, y yodo que facilita la absorción de minerales.
Las espinacas son buenas para el corazón, la anemia, los nervios, las depresiones, la fatiga, las convalecencias, etc.
Su contenido en clorofila puede ayudar a quienes acusan demasiado el cambio de estación, (sobre todo de verano a otoño ó de otoño a invierno.)






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